Aprendizaje Invisible
Toda la televisión es televisión educativa. La pregunta
es: ¿ qué es lo que enseña?. Un reconocimiento del rol educativo no programado
ni planeado de la televisión generó una evolución positiva para los estudiosos
de la comunicación, quienes miraron más de cerca lo que los niños ven en TV y
como los padres hablan con sus hijos sobre esos programas.
Con frecuencia el Internet es visto como competidor de
otras ya probadas y reales tecnologías educativas, como el libro. Los mensajes
de texto a menudo son considerados como un deterioro para la ortografía y la
gramática. De hecho, la preocupación por Internet y las tecnologías
relacionadas es tan grande que supera la inquietud acerca de la televisión y su
impacto en el aprendizaje.
En comparación con la televisión, aquello con que
interactúan los niños a través de Internet está menos sujeto al control de las
familias, escuelas, bibliotecas u otras instituciones educativas. Los niños lo
utilizan de manera más individualizada, a menudo de forma privada, lo que
dificulta a los padres saber lo que sus hijos ven o hacen en línea. Teniendo en
cuenta estas limitaciones y preocupaciones, no es de extrañar que el Internet
haya conseguido pocas incursiones exitosas en las escuelas y en la educación formal.
Por el contrario, es común que las escuelas limiten el uso de Internet y
bloqueen contenidos en línea en un esfuerzo por promover objetivos educativos
mas formales y mantener in Internet seguro.
Fuera de los
establecimientos educativos es otra historia. La tecnología lidera la creación
de aquello que los autores llaman una “Nueva ecología de aprendizaje y
oportunidades sociales”.Existe un reconocimiento cada vez mayor de las
posibilidades de Internet y las tecnologías de información y comunicación
relacionadas, como los juegos electrónicos que desempeñan un papel cada vez mas
importante para el aprendizaje y constituyen una educación menos formal.
Nuestras investigaciones en el Oxford Internet Institute muestran que, aunque
el acceso no distribuye de forma homogénea en todos los grupos socioeconómicos
u etarios, quienes tienen acceso a Internet acuden a la red para hacer de todo,
desde buscar la definición de una palabra hasta investigar en torno a la
información sobre el desarrollo local o global, o bien sobre salud y medicina,
ciencia, cultura popular o productos comerciales. Y aun más, a menudo es éste
el primer recurso al que se acude para obtener información. Las redes están
congregando a las personas para jugar, discutir y compartir información. Tal es
el caso de los sitios de redes sociales. Con frecuencia, estas redes refuerzan
las amistades y las relaciones sociales existentes, pero también se emplean
para presentar nuevas personas, sobre la base de intereses y valores comunes.
¿Cómo puede ampliarse el acceso a
estas tecnologías educativas?
¿Cómo pueden los educadores
recoger el valor de estas prácticas de búsqueda de información y creación de
redes para mejorar el uso e impacto de Internet en el aprendizaje?. Tomando en
cuenta la manera en que los usuarios se apropian de las nuevas tecnologías y
las reinventan, ¿pueden llevarse estas dinámicas a otros ámbitos del
aprendizaje y la educación?, ¿podemos enriquecer las opciones que ofrece
Internet a las personas para ampliar su potencial educativo?.
Bajo el supuesto de que todo
Internet es potencialmente educativo, ¿pueden los usuarios, los maestros y los padres, entre otros grupos, incrementar el valor de Internet para aprender
tanto en la vida diaria como en el trabajo y en la educación formal?. Estas son
algunas de las preguntas que este libro explora.
En décadas recientes, la sociedad
dejo de centrarse en la televisión educativa y comenzó a pensar mas sobre la
televisión en todos sus aspectos y contextos de uso. Es hora de que los
alumnos, los padres y los educadores adopten una visión más amplia de Internet
en el aprendizaje y la educación. Es fuera de las aulas donde el potencial
puede ser más significativo, donde la comprensión de estas dinámicas podría
mejorar las iniciativas planeadas en las aulas u otros espacios de la educación
formal. Si todo uso de Internet es potencialmente educativo, este proceso de
aprendizaje debe ser visible para los estudiantes, los educadores y los
responsables políticos.